2 – Tipos de composiciones y fundamentos

del libro “Desarrollo de un proyecto gráfico”, apartado de Composición a cargo de Rita Gual, ed. Index Books, 2010

Tipos de composición

Según la disposición de los elementos gráficos se da expresión formal a una composición, determinando su clase o estilo de composición. Las clases fundamentales en el lenguaje compositivo son dos: las llamadas composiciones clásicas o estáticas, y las composiciones libres o dinámicas.

La composición clásica está basada en motivos estéticos que se han afirmado a través de los siglos en todas las expresiones artísticas fundamentales. Esta composición aprovecha el estatismo de la unidad, del equilibrio, del ritmo y de la simetría, conjugando los elementos compositivos individuales en una armonía de conjunto. Esta composición se expresa mediante normas bien precisas y determinadas. Esta clase de composición busca en la obra una afirmación estática para acentuar el sentido de continuidad y eliminar cuanto pudiera sugerir movilidad, evolución o transformación.

La composición libre o dinámica esta dominada por el contraste en todas las expresiones posibles que los distintos elementos pueden ofrecer. No se inspira en reglas constantes sino en expresar una sensación con todos los medios que se dispone. La composición libre aspira a embriagarse de aquel flujo incesante, incontenible e irrepetible que es la vida. Pero para obtener todo esto debe someterse a ciertas exigencias fundamentales para la composición, tales como la unidad y el equilibrio.

Fundamentos de la composición

La composición es también una organización de energías, un moverse en un paisaje dinámico de formas. Estas fuerzas y su organización se complementan recíprocamente en el conjunto de leyes fundamentalmente inmutables, porque siendo trascendentales y universales son, al mismo tiempo, generadoras y generadas por la buena composición. En el instante en que establecemos un espacio con un elemento gráfico se crean estas fuerzas y tensiones generadoras de la composición que influyen en las diversas formas de expresión y percepción del hombre. La labor del compositor es saber ver, saber sentir, saber expresar estas fuerzas segun su capacidad creadora. Algunos autores las practican intuitivamente y otros más intelectuales someten su obra compositiva a la investigación científica.

Vamos a reflexionar sobre algunos de los conceptos esenciales intrínsecos en toda composición.

La unidad – La función de una composición debe resolverse en la unidad, en la armonía viva y total entre lenguaje y elementos gráficos, entre contenido y forma. La unidad en la composición es el fin último de toda organización de fuerzas, la unidad estética del producto. La unidad es, pues, el principio del orden estético. Todos los elementos están en relación con el orden que forma esta unidad cuyo valor es superior a la simple suma de elementos.

La unidad es tan necesaria en la composición, que resulta imposible aislar de ella un detalle, o bien, modificarlo ligeramente, sin que todo el conjunto se resienta. Cuanto más perfecta quiere ser una obra en su conjunto, más íntimamente están unidas sus partes. Al querer dar unidad a una obra, los detalles no sólo no obstaculizan, sino, que son indispensables.

Construir con unidad es el objetivo final de la buena composición, pero ya debe estar presente en los primeros pasos del proyecto. El compositor contribuye a la unidad de la obra con su visión personal de las cosas y con su técnica particular, es decir con su propio estilo.

Variedad e interés – La variedad en la composición consiste en el modo de escoger los elementos que la componen, para crear un interés. El interés es creado por el conflicto, el contraste y las tensiones que surgen entre los elementos particulares de la composición; entre líneas y masas, entre direcciones y estructuras, entre el espacio-intervalo de los elementos particulares y los valores cromáticos opuestos. El interés nace, pues, de la variedad. Cuanto más variada sea una composición, mayor será el interés que suscite, de donde se derivará luego su fuerza de atracción y de agresividad sobre el observador. Por consiguiente, el medio más efectivo para atraer la atención consiste en procurar hacer descubrir, en la forma propuesta el mayor número posible de intereses.

Jerarquía–  La unidad de una composición requiere que la tensión entre fuerzas y los estímulos causados de esa misma composición sean resueltos o integrados por un elemento o fuerza dominante. Por esa razón contraste y unidad deben coexistir. El efecto del elemento dominante crea la unidad y el orden, mientras que su ausencia origina un desorden caótico. La jerarquía exige que en cada composición haya un elemento dominante, según el significado y la finalidad de la misma composición, y unos elementos en posición de subordinación.

Contraste – Las estructuras compositivas clásicas de las obras (musicales, dramáticas, cinematográficas, pictóricas, gráficas) se rigen casi siempre por la lucha de elementos antagónicos. El principio del contraste va ligado al de la jerarquía, el elemento dominante debe contrastar y los subordinados deben tener su justa proporción entre las diversas categorías del fenómeno visual.

Ritmo- El concepto de energías o fuerzas organizadas que hemos introducido al definir la composición, significa que ritmo y equilibrio pueden regular el efecto compositivo, especialmente como origen de la unidad estilística requerida. Ritmo es la sucesión y armonía de los valores visuales (manchas, espacio, claroscuro, color,dimensión, movimiento…) y equilibrio, puesto que el ritmo debe aplicarse con coherencia lógica. Todo ello para armonizar finalmente con las leyes psicológicas de la legibilidad y del lenguaje para poder producir en grado óptimo la sensación requerida. Podemos considerar el ritmo constante y el ritmo libre. El ritmo constante presenta siempre cierto sentido de inmovilidad; en consecuencia, es una forma de expresión más bien monótona, unívoca y puede provocar aburrimiento, saciedad. En el ritmo libre el equilibrio entre las partes se obtiene con la variedad de las superficies, de los elementos, del tono, de la estructura, de la posición... de las masas aisladas y combinadas.

Simetría- Decimos que hay simetría cuando existe un equilibrio de energías o fuerzas contrastantes. Este equilibrio se obtiene mediante las especiales disposiciones de los distintos elementos, de los cuales, la más común es la repetición. Esta repetición sugiere la idea de movimiento.

Los términos estático y dinámico pueden referirse y aplicarse a una composición, a un signo o a una tensión, o bien, a todas las composiciones, a todos los signos y a todas las tensiones. Podemos concluir las consideraciones sobre la composición estática o dinámica con la precisión que nos permite completar aún más el significado conceptual del término. El término estático  contiene siempre una cierta relatividad referida a algunos elementos de una composición, mientras que en la misma  composición puede haber asimismo otros elementos de carácter dinámico subordinados a una preponderancia estática.

La justa percepción del ritmo compositivo y del carácter de una composición es un hecho de educación intelectual. Puede sobrevenir por instinto y por una sensibilidad personal especial; pero generalmente, suele adquirirse educando los sentidos en la observación y en el análisis meticuloso de los fenómenos de la naturaleza y de las obras maestras realizadas por los grandes artistas en el arte compositivo.

Equilibrio- Es útil recurrir a los conceptos ya formulados en parte, para remarcar especialmente el de unidad compositiva. Equilibrio es la justa medida de todos los valores que pueden concurrir en una composición. Consideramos como valores todos los parámetros que estamos estudiando de los cuales el equilibrio es el principal medio coordinador y la unidad del resultado final.

El equilibrio puede ser estático y dinámico. En el equilibrio compositivo debemos formular la siguiente observación: aparentemente el equilibrio, por si mismo, debe referirse únicamente al aspecto estático de la composición, si tenemos en cuenta la aceptación más común del término. no obstante es evidente que el equilibrio debe existir también en las composiciones de ritmo libre o dinámico. Por consiguiente, aún en este caso podemos establecer la distinción entre equilibrio estático y equilibrio dinámico.

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3 comentarios
  1. Dylan dijo:

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