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Archivo del Autor: ritagu

Consideraciones generales sobre la composición

Composición significa reunir y disponer diversas cosas, formando un solo conjunto. Si no hay composición, impera el caos; sin la composición, sólo existen las cualidades particulares de cada elemento gráfico. Únicamente la composición abraza la obra en su totalidad.

La composición es la estructuración y configuración de las fuerzas capaces de producir la obra de arte: desde la música a la pintura, desde la arquitectura hasta la página gráfica… Así pues, La composición es sinónimo de buena construcción.

En Diseño Gráfico la composición es la tarea de coordinar, disponer en el formato varios elementos gráficos, según una idea, para obtener un resultado estético que provoque el efecto deseado y una lectura fácil y agradable. El formato y los diferentes signos son los elementos gráficos generadores y los medios prácticos de la composición. Y la idea, el resultado estético y la lectura fácil y agradable son los medios intelectuales y psicológicos de la composición: el conjunto constituye las fuerzas y energías que deben organizarse. Es decir, esta coordinación es a la vez una operación intelectual y material. La idea surgida intelectualmente por el autor es el origen de la composición; y, su realización expresiva llega con la construcción.

Tipos de composición

La clase o estilo de composición viene determinado por la distribución de los elementos gráficos que le dan expresión formal. Una clasificación básica de tipos de composición son: las composiciones clásicas o estáticas, y las composiciones libres o dinámicas.

La composición clásica está basada en motivos estéticos que se han afirmado a través de los siglos en todas las expresiones artísticas. Esta composición crea un estatismo uniendo y relacionando los diferentes elementos compositivos en una armonía del conjunto, equilibrada y simétrica. Esta composición se expresa mediante reglas bien precisas y determinadas. Y busca este estatismo para acentuar la continuidad.

La composición libre o dinámica esta dominada por el contraste en todas las expresiones posibles que los distintos elementos pueden ofrecer. No se inspira en normas constantes sino en expresar una sensación con todos los medios disponibles. La composición libre sugiere movilidad, evolución y transformación.

Los términos estático y dinámico pueden referirse y aplicarse a una composición, a un signo o a una tensión, o bien, a todas las composiciones, a todos los signos y a todas las tensiones. Podemos concluir las consideraciones sobre la composición estática o dinámica con la precisión que nos permite completar aún más el significado conceptual del término. El término estático contiene siempre una cierta relatividad referida a algunos elementos de una composición, mientras que en la misma composición puede haber también otros elementos de carácter dinámico subordinados a una preponderancia estática.

Conceptos básicos de la composición

La composición es también una organización de energías, un moverse en un paisaje dinámico de formas y espacios. Estas fuerzas y su organización se pueden definir en una serie de conceptos o parámetros básicos, que son universales y generadores y generados por la buena composición. En el instante en que establecemos un espacio con un elemento gráfico se crean estas fuerzas y tensiones generadoras de la composición que influyen en las diversas formas de expresión y percepción del hombre. La labor del compositor es saber ver, saber sentir, saber expresar estas fuerzas según su capacidad creadora. Algunos autores las practican intuitivamente y otros más intelectuales someten su obra compositiva a la investigación científica.

Vamos a reflexionar sobre algunos de los conceptos esenciales intrínsecos en toda composición.

La unidad – La función de una composición debe resolverse en la unidad, en la armonía viva y total entre lenguaje y elementos gráficos, entre contenido y forma. La unidad en la composición es el fin último de toda organización de fuerzas, la unidad estética del producto. La unidad es, pues, el principio del orden estético. Todos los elementos están en relación con el orden que forma esta unidad cuyo valor es superior a la simple suma de elementos.

La unidad es tan necesaria en la composición, que resulta imposible aislar de ella un detalle, o bien, modificarlo ligeramente, sin que todo el conjunto se resienta. Cuanto más perfecta quiere ser una obra en su conjunto, más íntimamente están unidas sus partes. Al querer dar unidad a una obra, los detalles no sólo no obstaculizan, sino, que son indispensables.

Construir con unidad es el objetivo final de la buena composición, pero ya debe estar presente en los primeros pasos del proyecto. El compositor contribuye a la unidad de la obra con su visión personal de las cosas y con su técnica particular, es decir con su propio estilo.

Variedad e interés – La variedad en la composición consiste en el modo de escoger los elementos que la componen, para crear un interés. El interés es creado por el conflicto, el contraste y las tensiones que surgen entre los elementos particulares de la composición; entre líneas y masas, entre direcciones y estructuras, entre el espacio y el intervalo de los elementos particulares y entre los valores cromáticos opuestos. El interés nace, pues, de la variedad. Cuanto más variada sea una composición, mayor será el interés que suscite, de donde se derivará su fuerza de atracción y de agresividad sobre el observador. En definitiva, el medio más efectivo para atraer la atención consiste en procurar hacer descubrir, en la composición propuesta el mayor número posible de intereses.

Jerarquía– La unidad de una composición requiere que la tensión entre fuerzas y los estímulos causados sean integrados por un elemento o fuerza dominante. Por esa razón contraste y unidad deben coexistir. El efecto del elemento dominante crea la unidad y el orden, mientras que su ausencia origina un desorden caótico. La jerarquía exige que en cada composición haya un elemento dominante, según el significado y la finalidad de la misma composición, y unos elementos en posición de subordinación.

Contraste – Las estructuras compositivas clásicas de las obras (musicales, dramáticas, cinematográficas, pictóricas, gráficas) se rigen casi siempre por la lucha de elementos opuestos. El principio del contraste va ligado al de la jerarquía, el elemento dominante debe contrastar y los subordinados deben tener su justa proporción entre las diversas categorías del conjunto visual.

Ritmo – Las fuerzas y energías que organizan toda composición necesitan ser reguladas por el ritmo y equilibrio para conseguir una unidad estilística. Ritmo es la sucesión y armonía de los valores visuales (manchas, espacio, claroscuro, color, dimensión, movimiento…) y equilibrio, es su aplicación con coherencia y lógica. Todo ello, al final, debe armonizar con las leyes de la legibilidad y del lenguaje para poder producir en grado óptimo la sensación requerida. Podemos considerar el ritmo constante y el ritmo libre. El ritmo constante presenta siempre cierto sentido de inmovilidad; en consecuencia, es una forma de expresión más bien monótona, unívoca y puede provocar aburrimiento. En el ritmo libre el equilibrio entre las partes se obtiene con la variedad de las superficies, de los elementos, del tono, de la estructura, de la posición… de las masas aisladas y combinadas.

La justa percepción del ritmo compositivo y del carácter de una composición es un hecho de educación intelectual. Puede sobrevenir por instinto y por una sensibilidad personal especial; y también, puede adquirirse o profundizarse educando los sentidos en la percepción, observación y análisis de las obras realizadas en todo arte compositivo.

Simetría- Decimos que hay simetría cuando existe un equilibrio de energías o fuerzas contrastantes. Este equilibrio se obtiene mediante las especiales disposiciones de los distintos elementos, de los cuales, la más común es la repetición. Esta repetición nos distribuye los elementos alrededor de un eje que normalmente es el centro de la composición.

 

Equilibrio- El equilibrio es el concepto que nos ayudara a conseguir la unidad compositiva. Equilibrio es la justa medida de todos los valores que pueden concurrir en una composición. Consideramos como valores todos los parámetros que estamos estudiando de los cuales el equilibrio es el principal medio coordinador y nos da la unidad del resultado final.

Aparentemente el equilibrio, por si mismo, parece referirse únicamente al aspecto estático de la composición, si tenemos en cuenta la aceptación más común del término, pero es evidente que el equilibrio debe existir también en las composiciones de ritmo libre o dinámico.